Perdonar una infidelidad, ¿sí o no?

Se puede perdonar una infidelidad. Desde d´Harcourt Psicología nos parece interesante tratar en uno de nuestros post este tema dado que tenemos muchos casos en consulta en los que las infidelidades suponen un gran problema no solo en la pareja sino a otros niveles (familiar, personal, social…etc). Y no solo en consulta sino también a nivel social podemos darnos cuenta de que se trata de una situación muy común que sucede en aumento (no sabemos si más que antes pero sí más abiertamente).

Por qué debería perdonar una infidelidad

Lo primero de todo hay que aclarar qué es la infidelidad (comúnmente entendida como “poner los cuernos“) y para ello es importante matizar que lo más importante es que los miembros de una pareja deben acordar qué es para ellos ser infiel y qué implicaría porque no para todos significa lo mismo. Hay personas que consideran infidelidad tener relaciones íntimas con otra persona, otros la consideran cuando hay más proximidad de la que considerarían respetuosa, otros la consideran cuando su pareja piensa sensual o sentimentalmente en otra persona aunque no haya habido contacto físico, otros la considerarían no porque sucedan las relaciones sexuales con otra persona sino por el hecho de no contarlo…Lo importante es establecer con nuestra pareja las conductas que sí están permitidas y las que nos supondrían engaño, sufrimiento o deslealtad porque a lo que debemos dar importancia no es a lo que piensen o quieran los demás sino a lo que queremos mi pareja y yo. Esto se establece en base a nuestra escala de valores, deseos, creencias, sensación de justicia, satisfacción…y mediante comunicación y negociado con nuestra pareja hemos de llegar a un punto de entendimiento satisfactorio para ambas partes. A partir de ahí y aún teniéndolo claro las infidelidades ocurren y ¿siempre implican el fin de la relación?, pues en muchas ocasiones no y además hay veces en las que la infidelidad supone un refuerzo de la pareja y una relación más auténtica y madura. Pero obviamente, en otros tantos casos, sí supondría el fin, el desamor, el distanciamiento…Por eso la respuesta no puede ser general “perdonar sí o perdonar no” sino que habría que evaluar y valorar muchos factores antes, entre ellos qué piensa cada miembro de la pareja sobre la infidelidad, además saber cómo lo han vivido y sentido…Si quiere perdonar, si cree que será capaz, si cree saber el por qué ha sucedido, si considera tener alguna responsabilidad sobre ello (en el rol del miembro de la pareja al que le han sido infiel) y en el otro rol (el que ha sido infiel) saber sus motivos, si ha sido importante o significativo para él/ella, si lo ha contando o le han “pillado”, si se arrepiente, si quiere arreglar la situación con su pareja, si es capaz de empatizar…etc
perdonar una infidelidad En muchas ocasiones, una terapia de pareja nos ayudará enormemente a encaminarnos, a escucharnos, a entendernos, a perdonarnos, a motivarnos a una “nueva” relación o a terminar de la forma más saludable para ambos.
De forma general, sí querríamos indicar que debemos alejarnos de la creencia dicotómica de que el infiel es el malo y el otro/a la víctima de la historia, en ocasiones sí será cierto que el primero ha cometido un error que daña al segundo gravemente pero en otras ocasiones, la mayoría, la responsabilidad suele ser compartida y la infidelidad sería la punta del iceberg, la situación crítica que hace estallar el malestar y la necesidad de cambiar de rumbo dejando claro que en la pareja hay otros problemas a los que darle atención y corrección. Por ejemplo, es grave ser desleal y saltarnos “nuestros” propios límites, reglas o códigos de compromiso y comportamiento y por tanto acercarnos o intimar con otra persona implica engaño o traición pero ¿si nuestra pareja hace mucho que no atiende el afecto, la comunicación, las relaciones sexuales…? Una conducta no justifica la otra lo que queremos dar a entender es que no todo es blanco/negro o bueno/malo…Así que para valorar inteligente y éticamente la situación hay que estar dispuestos a ir al fondo de la cuestión con mentalidad generosa y resolutiva.

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