Claves para ser feliz

En el post de hoy, continuamos la propuesta iniciada en una entrada anterior. ¿Cómo ser feliz?…

Recordemos que, en resumen, debemos convencernos y creer que la felicidad es una cuestión de actitud, de proceso más que de resultado y de alma (espíritu) más que de poseer cosas materiales.

Dicho esto, es importante entender que podemos definir actitud como un estado de predisposición, motivación, que nos impulsa a actuar y comportarnos de una u otra forma. Podríamos explicar que la actitud es resultado de la suma de nuestros pensamientos, emociones, decisiones…etc, con respecto a algo concreto o a la vida en general, que se convierten en hábito de alguna manera. Por ejemplo, una persona puede tener un pensamiento de querer conseguir ser maestro, ese pensamiento se repite con el tiempo y se convierte en deseo/necesidad, esa persona se siente bien y motivada ante la posibilidad de ser maestro y decide formarse para ello (carrera, cursos complementarios, prácticas, clases particulares…etc), además, genera el hábito de confianza en sí mismo, en su potencial y sus posibilidades y despliega todos los recursos a su alcance para lograrlo así como identifica cuáles son sus carencias y defectos y los corrige…Todo ello, sería una actitud positiva ante su objetivo concreto profesional.

claves para ser feliz 2

En cuanto a la felicidad, debemos entrenar una actitud general que implicaría varios hábitos saludables y desterraría varios hábitos perjudiciales o insanos.

A continuación, exponemos algunas propuestas de hábitos positivos que, probablemente, influirán efectivamente en nuestra buena actitud para ser felices o más si cabe.

Unas cuantas claves para llegar a ser feliz:

1- Ser responsables con nuestra calidad de sueño: Saber que dormir bien incide directamente sobre nuestro bienestar/malestar y nuestra actitud ante la vida. Tener una rutina estable, dormir 7-8 horas, investigar qué está a nuestro alcance para dormir mejor…etc.

2- Entrenar un comportamiento agradable: Practicar nuestra educación, amabilidad, solidaridad y buen humor con los demás nos genera bienestar y buenas relaciones sociales.

3- Ser feliz es cuestión de elección y decisión: No es una cuestión de suerte, sino que debemos elegir ser felices y tomar decisiones al respecto.

4- Elijamos rodearnos de personas sanas y entusiastas: Rodearnos de personas con hábitos saludables y cierta positividad y alegría favorecerá nuestra propia actitud vitalista.

5- Entrena la atención consciente: Practica a diario tu capacidad de atender y darte cuenta de lo verdaderamente importante y relativiza, prioriza, así verás que en muchas ocasiones nos frustramos o decepcionamos por cosas que no son realmente importantes, valorando cada día más lo esencial y lo agradecidos que tenemos que estar por tanto.

6- Amplia cada día más tu capacidad para escuchar: Para escucharte a ti mismo (deseos, miedos, sueños, recuerdos, aprendizajes…) y a los demás, generando conexión y profundidad contigo mismo y con tu entorno.

7- Realizar actividad física con frecuencia: Tener el hábito de ser activo facilita que nuestro cerebro libere sustancias químicas cerebrales que van directamente relacionadas con el bienestar, además de estar en forma corporal y mental.

8- Ser consciente de que vives en un mundo, una sociedad y responsabilizarte y contribuir: Ayudar a los demás, solidarizarte con problemáticas ajenas nos aporta objetividad, bienestar y sensación de utilidad.

9- Cuida tus palabras y tu autodiálogo interno:  Háblate a ti mismo y a los demás con cariño y mimo, eso genera pensamientos más positivos que se traducen en mejores emociones y hábitos.

A continuación, algunos hábitos negativos que podemos corregir o eliminar de nuestro repertorio.

1- Darle importancia a tener siempre la razón. A veces, perdemos mucha energía en discutir con los demás por querer tener la razón y muchas veces, no merece la pena porque solo pretendemos alimentar el ego y el orgullo.

2– Ir deprisa, sin conciencia de lo que hago y el para qué de lo que hago.

3- Sentir culpa, en muchas ocasiones sentimos culpa patológica, que no es útil, que no se fundamenta en hechos objetivos. Esa emoción nos encarcela.

4- Buscar excesivamente la aprobación de los demás en lo que soy y lo que hago, dejando de lado lo que siento o deseo en primera persona.

5- La actitud de queja constante. Quejarse por todo, a veces sólo porque hemos generado ese mal hábito, perdiendo la habilidad de concentrarme en lo bueno y positivo de lo que me rodea.

6- Hacer las cosas sin pasión ni entusiasmo, tanto en mi trabajo como en mi vida personal. Acostumbrarnos a sacar la peor versión de nosotros mismos.

7- Mantenernos acomodados en nuestra zona de confort, aquella en la que no nos retamos ni aprendemos por miedo a arriesgar o a equivocarse.

8- Criticar a los demás, vertiendo juicios fáciles y dañinos sobre los demás, lo que indica que necesitamos de la crítica para reforzar nuestra autoestima y a largo plazo estamos reforzando una fuente negativa de bienestar.

9- Anclarse en el pasado, los miedos, las cosas sin perdonar, los malos recuerdos. Hay que liberarse y avanzar, superarse y vivir en el presente.

10- La excesiva necesidad de controlar todo o a todos y de autoexigencia excesiva y perfeccionista, sin permitirnos el error.

11- No ser humildes, instalarse en la prepotencia y la falta de autocrítica constructiva nos impide mejorar y ser consciente de nuestras carencias.

Y ya por ahora, son suficientes puntos para reflexionar y llevar a cabo. Así que a ponerse manos a la obra con ello.

 

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